COMER 30 enero, 2020

Comemos en “La Famiglia”

by Alexia Prieto

Esta vez hemos ido a comer a “La Famiglia” restaurante italiano situado en Paseo de Ronda nº 45.

Restaurante bastante amplio y con decoración bonita.

Fuimos 2 comensales y sin reserva, al llegar en todo el restaurante había una sola mesa ocupada y nos ofrecieron sentarnos en una mesa al fondo (justo se ve desde la  puerta) donde parecía que tendríamos intimidad y que estaríamos a gusto, pero la verdad es que si nos hubiesen explicado que justo detrás tienen un mueble con botellas de vino y cristalería y que durante la hora y media que duró la comida estarían continuamente yendo y viniendo a ese mueble no nos hubiésemos sentado ni de broma en esa mesa.

Pedimos para comer:

  • Entrante: provolone con jamón y tomate natural (te lo traen a la mesa en una mini sartén y la camarera te lo reparte allí mismo)
  • Primeros: milanesa de ternera a la napolitana y lasaña vegetal
  • Postre: tarta de la “abuela” , café y manzanilla

Antes de traer la comida te pone unos mini pinchos de pizza y pan con mantequilla (el pan lo cobran a parte) y con los cafés nos pusieron 2 trufas de chocolate.

Tenemos que decir que es verdad que la comida nos gustó bastante a excepción de la tarta, que más bien nos supo a una tarta de chocolate muy normal, pero si nos preguntáis si repetiríamos la respuesta sería no y ¿por qué? Pues bien, cuando nos trajeron la lasaña vegetal y la empezamos a comer (2 bocados) nos dimos cuenta que en la carta habíamos leído (se puede ver en las fotos realizadas) que el plato llevaba salsa de tomate pero realmente no traía ni gota, llamamos a la camarera y nos vino la que entendemos que es la encargada (viste distinto al resto), se lo comentamos y lo primero que nos dice es: ¿la lasaña vegetal? Y nosotros indicamos que sí, y se acerca a coger una carta y mostrándola (como si de esa manera fuese a llevar la razón) se puso a leer los ingredientes en voz alta (para así enterarnos mejor) y cuando llegó al último efectivamente decía “salsa de tomate”, y lo único que dijo “es cierto” y nos retiró el plato, al rato se acercó para indicarnos que tardaba un rato y que enseguida nos la traían (en ningún momento escuchamos disculpas), y para nuestra mayor sorpresa, ¿qué nos trajeron? Pues la misma lasaña que habían retirado (se notaba principalmente porque venia faltándole el trozo que habíamos comido) y lo único que hicieron fue añadir alrededor la salsa de tomate (nosotros entendemos que si la lasaña lleva salsa de tomate tendrían que ser entre las capas de la misma) y la calentaron y listo, y por supuesto nos cobraron lo mismo.

Pagamos por todo 42,90€ y como os decimos ni disculpas ni ningún detalle, y la única que nos preguntó algo fue la camarera que nos había servido desde el principio (si estaba mejor la lasaña, fue la pregunta).

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